Paraguay ante la IA en las aulas: el llamado a fijar un criterio nacional
¿Cómo debe usar Paraguay la inteligencia artificial en la educación? Para José Duarte Penayo, presidente de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES), la pregunta ya no es si hacerlo, sino cómo. Lo planteó en una columna de opinión del diario La Nación, publicada el 29 de marzo de 2026.
Una realidad sin guías claras
El autor afirma que la IA ya se usa en la educación paraguaya. La introdujeron estudiantes y docentes, sin guías institucionales claras. Por eso pide un debate nacional sobre qué usos promover, cuáles regular y cuáles limitar. Advierte que el país puede ser un simple consumidor de soluciones ajenas o conducir la tecnología según sus necesidades.
¿Qué propone?
- Fortalecer la alfabetización crítica y digital.
- Reforzar la formación docente, con el docente como mediador, curador de materiales y orientador.
- Revisar los perfiles curriculares según un proyecto de desarrollo nacional.
- Atender los sesgos algorítmicos y adaptar las herramientas a lenguas y contextos locales.
- Usar la IA para personalizar la enseñanza sin bajar la exigencia intelectual.
Los ejemplos que cita
El autor menciona experiencias de otros países. En Brasil, una herramienta de Nova Escola por WhatsApp fue usada por más de 15.000 docentes, que generaron más de 63.000 planificaciones. La organización RobotsMali produjo más de 180 libros infantiles en bambara en menos de un año. Y Ceibal, de Uruguay, contribuyó a crear marcos para enseñar sobre IA y con IA. También propone explorar soluciones que funcionan sin internet, como Kolibri.
¿Cómo leer esta columna?
Es una opinión, no un estudio. El texto no cita leyes ni documentos del Ministerio de Educación y Ciencias o de la UNESCO, y no ofrece datos nacionales sobre el uso de la IA. Tampoco aporta cifras que respalden lo que dice de Kolibri. Aun así, la voz pesa: quien firma encabeza el organismo que evalúa y acredita la educación superior.
¿Qué pueden hacer las instituciones?
Sin esperar una norma, cada institución puede acordar reglas simples. En qué tareas se permite la IA, cómo se declara su uso y cómo se evalúa lo que el estudiante sabe hacer por sí mismo. Esa conversación rinde más cuando empieza temprano.
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